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Erasmus en Oxford

Personales

To say bye-bye

Después de examenes, trabajos, agobios y estreses... ya todo en Brookes se ha acabado. El carné ha caducado, ya no hay library, ni somos estudiantes, todo el año en Oxford... voló. Poco a poco todos se están yendo, vuelan también de regreso. Volver a casa. Quién sabe si volverán a Oxford, si de nuevo, podremos compartir lo que en estos meses hemos tenido.

Y asi me toca ver maletas en las escaleras, los cuartos vacíos, coches aparcados en la puerta, y esa falta de ruido, de jaleo, de gritos y de ambiente fiestero. Ya mucho de lo que hacemos lleva delante "es la última vez que..."

Y aunque sea la ultima, la penúltima o la vez que no volverá a repetirse jamás, como dice una mente muy sabia, todo lo que hemos vivido nos lo llevamos con nosotros. No se queda aquí. Oxford ha sido el escenario pero todo lo que ha crecido entre nosotros, no depende de una ciudad, ni de sitio concreto... nos lo llevaremos con nosotros alli donde vayamos.

Estos días hay un ambiente más triste pero lo cierto es que esto se ha acabado.
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De vuelta a casa

De vuelta a Oxford, de vuelta a la resi, a Brookes, a las comidas en el piso de arriba, al café en el piso de en frente, a las cenas en el bloque de al lado, a la tele en inglés, a las pelis con subtítulos, a los debates con sustancia, con rabia y con fervor. La vuelta incluye también el rídiculo speaking en inglés de todos los días, el saludo mañanero adormilado de unas flatcompis que no saben sonreir muy amenudo, las notitas con ironía y humor inglés ya sea porque todo está muy sucio, porque no hay sitio en el congelador o porque una lavadora de papel va a instalarse unos días en los sofás de la cocina.

Hemos vuelto otra vez al inconfundible clima inglés, nublado a la mañana, soleado al mediodía, se pone a llover por la tarde, y te congleas de frío por la noche. Primavera? No sé yo... Con las ganas que traía yo de veranito!! Qué veranito se puede esperar aquí?

Pero se nota que estás de nuevo en casa. Vuelven a sonar unos puños enrabietados en mi puerta cuando el teléfono rinrinea y otra vez, es para mí. Como si fuera mi culpa que ella no recibiera llamadas... Parece que tengo que decirle "lo siento", pero siempre suelta el "you are welcome!" y se queda tan relajada... pero qué narices estará pensando. Pobreta. Tía, mejor no cojas el teléfono.

Así que después del break, volver a estar en Oxford sigue siendo volver a las lavadoras, aspiradoras, planchas y comidas. Esa vida independiente que a mí tanto tantísimo me gusta. Igual son pocos avances o pocos cambios... pero como alguien dice, más bien es evolución, pero no de las cosas, que aparentemente son las mismas, sino de las personas, que provocan ese cambio en las circunstancias, las situaciones, las reuniones, las relaciones, las conversaciones, los sentimientos, las expectativas y hasta las experiencias vividas. Son las personas quienes van dando un nuevo sentido a todo esto, ni siquiera uno mismo es capaz de cambiar y reorientar las cosas. Yo sola, soy no puedo... Cómo hacerlo si quien te rodea es otra gente y son ellos quienes te van a aportar o no algo a tu vida. Por supuesto todo va cambiando hacia adelante, con toda la novedad que se puede esperar al vivir ellos, con todos, con cada uno, con cada tontería, chiste y estupidez. Con las ganas a veces de mandarlos a paseo y con la sensación repentina de perfectos desconocidos... pero con todo, y sobre todo, por ser muy especiales.

Está nevando en Oxford

Ya sé que esto no es novedad puesto que en estos momentos en un montón de ciudades y países de todo el mundo está nevando mucho más. Pero, ¿por qué nos sigue sorprendiendo que tras un frío muy intenso empiecen a caer del cielo pequeños, firmes o grandes copos de nieve? Aparte de extracotidiano, tiene algo de extraanimado, de extrabonito y de extraordinario. Está nevando!!

Yo llevo más de dos semanas escuchando que en España, y en concreto en Pamplona, están a 7 bajo cero, que hace muchísimo frío, que el temporal de nieve ha sido terrible... mientras que en Oxford, salía el sol casi todos los días, y el frío era más bien sorportable... Ahora nos ha llegado la nieve, cuando ya el resto se aburre de ver todo blanco alrededor.

A las 7.30 de esta mañana, todo estaba blanco, y todo seguía el curso natural y cotidiano de siempre. Algunos pakistanís estaban emocionadísimos porque nunca habían visto la nieve al contrario que los niños ingleses seguían llevando un simple chaquetita, parecen no inmutarse con el frío... es increíble!!

Lo malo es que la bici ya no es tan segura... las cuestas de Divinity Road y Headington Hill se van a hacer respetar... Y con todo, Oxford esta precioso, los campos, los tejados, las aceras, las casas... Que siga nevando!!!
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El tiempo pasa volando

El segundo semestre acaba de empezar. Podría haber escrito millones de cosas sobre los primeros meses en Oxford... Pero lo cierto es que no lo he hecho. Me da rabia no ser constante en el blog... y como ya me he hartado, voy a intentar actualizarlo... as much as I could.

Es más, también debería dejar caer de vez en cuando alguna cosa en inglés, para que se note que no estamos a aquí de guasa... que algo se aprende.

Oxford es una ciudad genial. Aún después de 4 meses viviendo aquí, me sigue sorprendiendo. Sigue teniendo lugares que no has visitado, hay gente nueva, siempre gente por todas partes, ambiente y eso sí, un sol que solo se deja ver algún mediodía cuando no hace excesivo frío. Uno de mis últimos descubrimiento ha sido la bicicleta. Aquí todo el mundo va en bici, pero yo a mí tampoco me emocionaba bastate. Ahora, gracias a que me dieron una de regalo, tengo una bici de lo más normalita que me está haciendo disfrutar de la ciudad más de lo que pudiera haber imaginado. He ido por sitios a los que no puedes ir andando. He perdido de vista al autobús de todos los días y he cambiado esos 30 minutos rodeada de gente y ventanillas, por un estupendo paseo al aire libre y a una velocidad supersónica. Simplemente genial.

Muchos dicen que la ciudad te acaba cansando porque en cuanto la conoces puede dejarte de llamar la atención, pero sin embargo, lo importante es tener esa actitud abierta a seguir disfrutando de todo lo que ofrece... y verla desde otros puntos de vista.
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